Favores atribuidos a la Intercesión de Edel Quinn
Publicados en "The Irish Catholic", de Dublín

En los últimos años la oficina central de la Legión de María ha recibido miles de cartas procedentes de unos cuarenta países, informando de favores atribuidos a la intercesión de la sierva de Dios, Edel Quinn. Algunas de estas cartas cuentan favores extraordinarios, pero muy impresionante también es el número de las que expresan la firme convicción de la gente de una especial presencia de Edel en sus vidas y su ayuda inagotable en los problemas diarios con los que ellos se enfrentan.

"The lrish Catholic" publica la siguiente selección de los favores comunicados. La causa de Edel está ahora oficialmente lista para el examen de teólogos y cardenales con vistas a la concesión del título de Venerable. Hay absoluta confianza en que el resultado será positivo. En esta situación, un milagro probado sería seguramente motivo de que el examen se llevara adelante y que la beatificación siguiera poco después.



Los milagros ocurren en cualquier parte, ¿por qué no aquí? (Edel a una amiga)


UNA FOTOGRAFÍA CON HISTORIA

Existe una foto que podría llamarse un símbolo feliz del poder de la intercesión de Edel antes y después de su muerte. Muestra a una amiga suya, llamada Patsy, con su padre, el día de su boda, en junio de 1944.
La familia de Patsy, en Nairobi, había tomado un gran afecto a Edel y la habían invitado a estar con ellos, pero ella prefirió vivir en un convento, cerca del Santísimo Sacramento. Patsy se unió a la Legión e hizo amistad con otro legionario, Bernard, de Rodesia, que estaba cumpliendo el servicio militar en Nairobi. La familia de Patsy y sus amigos, incluyendo a Edel, tenían a Bernard en gran estima y esperaban que la amistad terminaría en boda. Sin embargo, Bernard estaba preocupado pensando que tenía cierto compromiso con una antigua compañera de colegio. Dejó de ver a Patsy y poco después se marchó de Nairobi. Pasó el tiempo y no se volvió a saber nada de él. Los sentimientos de Patsy continuaban inalterables, pero parecía que no había esperanzas de volver a verle.

Edel, sin embargo, seguía con esperanzas y rezando. Pasaron dos años sin noticias y Edel ahora estaba a punto de morir. Pocos días antes de su muerte, una amiga, Elisabeth Gannon, vino a visitarla y Edel la preguntó si había alguna noticia de Bernard. Habiéndola contestado que no, dijo: "Me gustaría verlos casados"; estaba convencida de que se iban perfectamente el uno al otro. A la semana siguiente Elisabeth asistía al funeral de Edel, lo mismo que Patsy y su familia. De pronto, con gran asombro, vieron entre los asistentes a Bernard. Había llegado a Nairobi aquella mañana con el propósito de pedir a Patsy que fuera su esposa. Encontrándose con que toda la familia había ido al entierro de Edel, se apresuró a ir al cementerio.
El caso del matrimonio de Patsy fue presentado por Elisabeth ante el tribunal de Nairobi para la causa de Edel. Unos cuarenta años después del suceso una carta sorpresa de la misma Patsy llegó a las oficinas del Concilium de la Legión de María en Dublín. Era una carta feliz en la cual hablaba en términos encendidos de Edel y de la gratitud de ella y de Bernard. Todo lo que dice sobre el acontecimiento del casamiento es: "En cuanto hice amistad con Bernard le llevé a ver a Edel. Estamos casados y estoy encantada de que Edel aprobara nuestro matrimonio". Ella continúa: "En 1963 conseguimos un gran favor por la intercesión de Edel. Con siete hijos que criar, nos dimos cuenta de que poco a poco nos estábamos endeudando. Comenzamos una novena en honor de Edel y antes de que la novena hubiera terminado ofrecieron a Bernard un puesto mejor que solucionó nuestros problemas. Yo siento su presencia muy próxima y doy gracias a Dios por el maravilloso privilegio de haberla conocido".

 

EDEL EVITA LA INTERVENCIÓN DEL CIRUJANO

En octubre de 1988, en un hospital francés, Mlle. X sufrió una delicada operación a causa de un tumor abdominal. Después de la operación se le formó una úlcera en el páncreas, con supuración constante de pus. La paciente estaba extremadamente grave, sufriendo de grandes dolores y frecuentes vómitos. Incapaz de alimentarse, tenía que hacerlo artificialmente.

Las cosas continuaron así durante seis semanas y entonces el doctor (un profesor en cirugía) la informó de que como la úlcera no mostraba signos de curación, sería necesaria otra operación. Mlle. X replicó que estaba demasiado débil para enfrentarse a otra cirugía. Sin embargo, ante la insistencia del cirujano de que era la única esperanza de curación, ella aceptó la operación, que fue fijada para dos días después.
Durante su estancia en el hospital, Mlle. X había sabido de Edel Quinn por la visita de alguna legionaria de María, quien además le había entregado la estampa con las oraciones. Los legionarios se unieron a ella en ferviente oración, pidiendo su curación por intercesión de Edel.

Extraordinario

Ella tenía gran confianza en el poder de Edel ante Dios y se mantuvo suplicándola día y noche, y más fervientemente ahora, con la operación tan próxima. Entonces, lo extraordinario sucedió.

En la mañana de la víspera del día fijado para la operación se sintió muy mejorada y un examen descubrió que la recalcitrante úlcera se había curado durante la noche. Vino a visitarla el cirujano y cuando vio su nueva situación exclamó: "Esto es fantástico, es un milagro! Es el mejor regalo que podía haberme hecho" (aludiendo, al parecer, a su inminente partida para desempeñar un puesto en el extranjero). Después de esta espontánea reacción añadió que serían necesarios dos años sin recaída para confirmar la curación.

La operación propuesta nunca tuvo lugar y la salud de Mlle. X invariablemente mejoraba. A finales de 1990 pasó una detenida revisión, cuyo resultado fue un informe excelente.

 

AFORTUNADO ENCUENTRO AL CRUZAR EL PUENTE O'CONNELL

En el curso de su trabajo de oficina en Dublín, Edel Quinn conoció y entabló estrecha amistad con una mujer joven, casada, que tenía muchos problemas domésticos y financieros. Edel fue un constante manantial de fuerzas y aliento para ella, así como de ayuda material: "Yo podría escribir un libro con todo lo que ella hizo por mí y mi familia", escribió la amiga más tarde.

Cuando Edel se marchó a África la echó mucho de menos y, aunque no olvidaba la seguridad de Edel de que Dios estaba con ella en su sufrimiento, con frecuencia estaba muy deprimida.

Un día, en mayo de 1944, la amiga de Edel estaba cruzando el puente O'Connell en tal estado de profunda depresión que la vista del río le sugirió la idea de terminar con su vida. Entonces, repentinamente, vio a Edel de pie en la acera a poca distancia. La vio muy claramente y estaba segura de su identidad.

Estaba a punto de aproximarse a ella cuando su atención fue momentáneamente distraída y al mirar de nuevo no había allí señales de Edel. Estaba confusa, pero pensó que Edel debió no haberla visto y desapareció entre la multitud de transeúntes. Desilusionada, pero emocionada por el hecho de que Edel estuviera de nuevo en Dublín, volvió a casa y comunicó la buena noticia a su esposo.

Dos días más tarde leyó en un periódico que Edel había muerto en Nairobi, poco antes de que la viera, como ella firmemente creía, en el puente O'Connell.

A partir de entonces la rezaba constantemente y recibía muchas bendiciones que atribuía a su intercesión. Entre ellas estaba la conversión de un pariente próximo que había perdido la fe y rehusaba obstinadamente ver a un sacerdote, incluso en el lecho de muerte. Suplicó a Edel que intercediera por él y, casi inmediatamente, él espontáneamente pidió un sacerdote y murió en paz con Dios.

En su ancianidad la amiga de Edel daba una impresión de gran paz y felicidad y le gustaba hablar de la bondad y santidad de Edel Quinn.

 

CURACIÓN DE TENSIÓN NERVIOSA AGUDA

Yo me uní a la Legión de María hace año y medio aproximadamente. Al oír hablar de Edel Quinn quedé muy impresionada por su devoción a Nuestro Señor y a Nuestra Señora y decidí pedir su intercesión en un favor que yo necesitaba desesperadamente.

Durante ocho años había sufrido de extremada tensión nerviosa, ansiedad e hipocondría. Había recibido tratamiento psiquiátrico durante seis meses, tomando tranquilizantes durante ocho años y había estado hospitalizada a causa de irregularidades cardíacas. Me había convertido en una inútil total, emocional-mente, y estaba camino de serlo también físicamente. Y así comencé a pedir ayuda a Edel Quinn. Al cabo de unos días empecé a notar un cambio en mi situación. Fue un cambio gradual, no una curación repentina, de la noche a la mañana; pero continuó, y para enero de este año me di cuenta de que estaba completamente curada. No más miedos o tensión, no más pastillas o idas al hospital. Por primera vez en diez años me siento realmente bien, sin medicación alguna.

Edel se ha convertido en una verdadera y muy querida amiga mía. La quiero mucho y quiero compartir mi historia, con la esperanza de que pueda reportaría honor en alguna medida.

(U.S.A.)

 

UNA VOCACIÓN SALVADA

Un día que se celebraba la misa por Edel Quinn, una hermana de la Congregación entregó una carta a la Superiora General en la que expresaba su deseo de abandonar el convento para siempre.

Ella aceptó la carta y mantuvo una conversación con la hermana. Todo estaba dispuesto para su marcha, pero la Superiora le pidió que lo volviera a pensar antes de marchar. La Superiora colocó la carta bajo el retrato de Edel Quinn y pidió su intercesión para que la hermana cambiara su manera de pensar. El 12 de mayo (aniversario de Edel) la hermana volvió a la Superiora y presentó su renuncia, por lo que está de nuevo en la Congregación y ha prometido estar para siempre.

(Thailandia)

 

REGRESO DE LAS PUERTAS DE LA MUERTE

En el otoño de 1983, el P. Terence McLoughlin, del Priorato Dominicano Irlandés en Lisboa, comenzó a sentirse enfermo, pero, con gran esfuerzo, continuaba su ministerio, hasta que al fin se derrumbó completamente. Fue ingresado en el hospital, donde, después de exhaustivas exploraciones, se diagnosticó que sufría un mieloma maligno.

Dos comunidades de Hermanas Dominicas comenzaron a rezar con gran fervor por su curación por medio de la intercesión de Edel Quinn, como él mismo lo hacia. Sin embargo, su situación insistentemente se deterioraba. Al poco tiempo había perdido más de doce kilos y estaba muy débil. Los doctores le daban poco tiempo de vida. Mientras tanto las insistentes súplicas continuaban. Su familia entonces expresó su deseo de que si era posible fuese trasladado a Irlanda y los doctores lo consintieron.

"Se le llevaba a morir a casa", fue como lo expresó el padre Thomas Jordan, que le acompañó. Al llegar a Irlanda se le llevó al hospital, donde a los pocos días fue confirmado el diagnóstico de Lisboa como consecuencia de la exploración. Sin embargo, comenzó a sentirse mejor y esta mejoría continuaba. Pasadas unas cuantas semanas, un especialista que había estado ausente desde antes de la llegada del paciente, regresó y dispuso una nueva exploración. Esta vez todo dio negativo: no había evidencia del mieloma que había sido diagnosticado dos veces. No había evidencia de ninguna otra enfermedad.

La opinión del doctor era que el paciente nunca había tenido mieloma, sino alguna otra enfermedad aguda que ahora no podía diagnosticar. Consideraba que había habido una mala interpretación de las pruebas de Lisboa. En todo caso, la convalecencia del sacerdote fue muy rápida y a las pocas semanas estaba trabajando de nuevo. Una Hermana que le vio a su vuelta escribió: "Lo que yo vi era increíble: un hombre joven y ágil en estupenda forma". Los médicos que le habían tratado primero durante la enfermedad y hecho el primer diagnóstico continuaban convencidos de que su diagnóstico de mieloma era correcto. "Usted lo tenía", le dijo un médico después de algunos meses. "Yo vi las placas".

El P. Terence, que ha seguido disfrutando de una excelente salud, está profundamente convencido de la capacidad e interés de todos los doctores involucrados y comprende que en esas circunstancias una diferencia de opinión no seria sorprendente. Sabe que estuvo a las puertas de la muerte y está personalmente convencido de que su rápida vuelta a una salud vigorosa fue debida a la intercesión de Edel Quinn en respuesta a las fervientes oraciones de las Hermanas.

(Portugal)

 

CURACIÓN DE UNA ENFERMEDAD "INCURABLE"

Carta desde Nigeria

Con gran placer y gratitud a Dios informo de la curación de mi hermano por intercesión de Edel Quinn. Mi hermano había estado enfermo sin esperanzas de curación durante ocho meses. Estuvo ingresado en cinco hospitales distintos. La enfermedad desafiaba todo diagnóstico y terapia.

Se habían perdido completamente las esperanzas y al fin le enviaron a casa al pueblo.

Como último recurso rogué insistentemente a Dios e imploré a Edel Quinn su intercesión durante tres semanas para que se confirmase la santidad de su vida. Para gran alegría mía, al final de la tercera semana mi hermano se recuperó totalmente; dejó el pueblo y se fue a Port Harcourt para reanudar su trabajo.
Yo pido firmemente que Dios conceda la canonización de Edel.

 

EXTRAORDINARIA RECUPERACIÓN

Quiero informar a la Legión de la extraordinaria recuperación de mi oído, que atribuyo a la intercesión de Edel Quinn. Antes de mi experiencia yo había estado sordo durante muchos años y necesitaba llevar un aparato.
Por entonces me interesé por la historia de la vida de Edel y decidí hacerla una novena para que intercediera y recuperara mi oído. Así lo hizo.

El pasado 4 de agosto, mientras estaba viendo la televisión repentinamente mi audífono dejó de funcionar. Al retirarlo descubrí que podía oír claramente. Nunca más necesité el aparato. No hay explicación médica en absoluto. Todo se lo debo a Edel Quinn.

(Irlanda)

 

MUCHACHA PROTEGIDA POR EDEL QUINN

Una adolescente escribe: Quiero comunicarles la gran ayuda que Edel me está concediendo. Antes de que comenzaran los exámenes del Leaving Cert un amigo me dio la oración. Hasta entonces yo nunca había prestado atención a los folletos que circulaban, pero esta vez fue diferente.

Yo rezaba a Edel todas las mañanas y todas las noches y antes de cada examen. Anteriormente solía estar dominada por el pánico en los exámenes y como consecuencia no rendía según mi capacidad. Bueno, en el Leaving me mantuve serena y sin miedo; utilicé toda la información posible y considero que debo dar las gracias a Edel por ello, si bien todavía no he recibido los resultados.

También hace algún tiempo se me perdió un pendiente de oro en una carretera de grava. Es pequeño, menos de media pulgada de diámetro. Estaba convencida de que nunca lo encontraría. Había costado 30 libras. Recé a Edel Quinn y comencé a andar a lo largo de la carretera. Sin saber por qué me paré en un punto y miré: allí estaba el pendiente intacto, a pesar de que habían pasado por allí muchos camiones pesados. No lo podía creer. Verdaderamente Edel había atendido mi súplica. Se lo dije a mi familia y amigos y también lo consideraron un milagro.

Buenos resultados

Una carta posterior informa de muy buenos resultados en el examen del Leaving Cert, y añade: Edel sigue ayudándome, tanto en cosas pequeñas como en importantes decisiones. Es como hablar a alguien que está a tu lado y que te responde. Tengo un empleo muy bueno. A veces me encuentro sobrecargada, pero con ayuda salgo adelante. En ocasiones, así pienso en Edel y cómo ella salía adelante con tantas dificultades. Ella se entregaba por completo y no se quejaba. Me pregunto a menudo por su Causa y cuándo será su canonización. Seria un sueño.

Una ferviente creyente en Edel (Irlanda)

 

RÁPIDA CURACIÓN DE UNA ULCERA QUE SE RESISTÍA A TODOS LOS TRATAMIENTOS

Como consecuencia de una herida superficial, a un sacerdote se le formó una úlcera en la rodilla, la cual se agravaba más y más a pesar del cuidadoso tratamiento que le aplicaban, tanto en el hospital como en la enfermería del seminario donde él trabajaba como profesor.

Al cabo de tres meses, una enfermera que vendaba la herida la describió como "muy enconada y como un verdadero agujero en la rodilla". Tres meses más tarde un testigo diferente dijo que era "un profundo agujero en el que uno podría meter un dedo; la herida estaba llena de pus y en carne viva". El doctor la describió entonces como "de pulgada y media de diámetro con una escara en la base, extendiéndose a los tejidos más profundos", advirtiendo que tardaría mucho en curar. La hermana de la sala de un hospital donde el sacerdote pasó algunas semanas, también en aquella época, estaba completamente convencida de que la úlcera tardaría quizá un año en curar, por supuesto, si llegaba a curarse alguna vez. El paciente dejó el hospital para estar bajo el cuidado de la muy competente enfermera del seminario, una hermana religiosa. Pocos días después, viendo que la úlcera había desafiado a todo tratamiento médico e iba empeorando, empezó a pedir sinceramente la curación por intercesión de Edel Quinn, y le acompañó muy cordialmente en sus oraciones el propio sacerdote. Muy poco después de comenzar las súplicas, la úlcera empezó a mostrar mejoría y a las dos semanas había cesado completamente la descarga de pus mientras se veía cómo se estaba curando por dentro. Las oraciones continuaron y cada día la úlcera mejoraba. Diez días después la úlcera estaba completamente curada. El doctor, seguidamente, hizo una declaración describiendo la curación como un fenómeno de lo más extraordinario y completamente inesperado. Estaba personalmente convencido de que la curación debía ser atribuida a Edel Quinn y no al tratamiento médico que, en este caso, había sido de tan poca utilidad.

(U. K)

 

VIUDA SALVADA DE UN DESASTRE

Hace un año aproximadamente conocí a Edel Quinn. Mi marido había muerto un poco antes. Después de muchos años de matrimonio con un hombre maravilloso, la pérdida fue muy grande. Recé pidiendo fuerza para aceptar los designios de Dios, para amoldarme correctamente a mi viudedad y a mi soledad. Mi numerosa familia vivía muy lejos. Cuando leí la vida de Edel Quinn sentí una proximidad. Ya no estaba sola. Tenía a alguien que me cuidaba y me entendía. Le pedía fervientemente que me ayudara a mí, a mi familia y a mis amigos. Las respuestas a mis oraciones fueron maravillosas. En cuanto a mí, recibí fuerza, juicio y coraje para afrontar todos los problemas. He aquí un ejemplo de lo que yo creo que es la protección de Edel. Cada mañana antes de levantarme rezaba especialmente a Edel, usando la estampa con la oración y la reliquia que atesoro como mi vida. Hace algunos días se cayó de mi cama y desapareció misteriosamente. Fui al trastero a buscar una linterna que me ayudara en mi búsqueda, y encontré un escape en el aire acondicionado. No sé cuánto tiempo estaría goteando, pero el suelo y la alfombra de ese lugar estaban empapados. Si no llega a ser por la desaparición de la estampa no hubiese descubierto el escape y le hubiera producido un gran daño al apartamento debajo del mío, por lo que hubiera tenido que pagar mucho dinero. Me marcho ahora a visitar a una hija durante dos semanas y se puede comprender qué desastre hubiera sido, mi apartamento vacío y el agua goteando. Yo atribuyo este extraño modo de descubrir el escape a la intervención de Edel Quinn. Lo descubrí al buscar su estampa, que encontré exactamente entre los muelles y el marco metálico de la cama, casi imperceptible.

Yo "presento" a la gente, siempre que puedo, a Edel Quinn y rezo por su pronta canonización.

(U S.A.)

 

LA VISTA DE UN NIÑO CIEGO RECUPERADA

No mucho después del nacimiento del pequeño sus padres observaron que no daba señales de ver Después de unos meses, y seriamente preocupados consultaron a un médico que les confirmó que no había absolutamente ninguna respuesta a la luz. Entonces llevaron al niño a un especialista que le examinó minuciosamente y declaró que, según su opinión, sufría de una ceguera incurable; no había n huella del nervio óptico. Los padres estaban muy angustiados. Unos días después fueron a visitar a unos amigos en Irlanda y llevaron al niño con ellos. Uno de sus amigos les dijo que recurrieran a Edel Quinn en su favor, y les presentó a un sacerdote que tenía una reliquia de Edel. A petición de los padres el sacerdote bendijo al niño, con la reliquia, orando para que por la intercesión de Edel Quinn recuperara la vista. A día siguiente, ante el asombro y la alegría de los padres, el niño parecía poder seguir con los ojos algunos objetos en movimiento. En los días siguiente era obvio que el niño veía. Al cabo de unas semana lo llevaron de nuevo al especialista. Este se quedó totalmente atónito cuando examinando al niño encontró sus ojos completamente normales. El especialista dijo que no podía entender cómo no había detectado el nervio óptico en la anterior ocasión. El sugirió que quizá había habido un retraso en el desarrollo del nervio, pero no encontraba explicación a que el proceso hubiese ocurrido tan de repente. Los padres estaban muy convencidos de su propia explicación y quedaron llenos de gratitud a Edel Quinn.

 

UNA OPERACIÓN IMPORTANTE EVITADA

Hace algunos años pasé cuatro meses en el hospital. Los problemas comenzaron en junio de aquel año con lo que debiera haber sido, si todo hubiera transcurrido con normalidad, una sencilla operación, pero debido a un contratiempo, un importante conducto de mi cuerpo fue dañado durante la operación y quedó cerrado desde mi riñón izquierdo. Fue necesario insertarme un tubo en el costado que entraba por un orificio abierto, quedando allí instalado desdE junio hasta septiembre. Surgieron complicaciones que me dejaron demasiado débil para una segunda operación. Hasta septiembre no fui capaz de enfrentarme con la nueva intervención, y todavía estaba muy débil. Durante este período varias revisiones confirmaron que el conducto permanecía cerrado. La fecha de la operación fue, finalmente, fijada. Tres días antes recibí la visita de un amigo que me dijo "¿No pensaste en pedir a Edel Quinn que interceda por ti ante la Virgen?" Le dije que no lo había pensado, pero añadí: "Lo haré". Cuando mi amigo se marchó, algo extraño ocurrió. Comencé a rezar a Edel Quinn pidiéndole que intercediera ante la Virgen para que no tuviera que someterme a ninguna operación. Todas mis oraciones hasta entonces pedían un buen resultado en la operación, pero ahora sentía que quería un milagro. Desde el momento en que empecé a rezar a Edel sentí que la intervención importante no iba a ser necesaria. Este sentimiento era tan fuerte que pedí al cirujano que examinara otra vez el conducto obstruido. Le hablé de mi petición a Edel y de que creía firmemente que iba a encontrar el conducto abierto. El sonrió indulgentemente y accedió a mi petición. Llegó la fecha y me llevaron a la mesa de operaciones. Cuatro horas después desperté de la anestesia con el saludo de mi enfermera con estas palabras: "Magnificas noticias, señor... No fue necesaria ni una aguja. El conducto fue encontrado totalmente abierto". Ella un poco antes había telefoneado a mi mujer y a mi familia, quienes llenos de alegría cayeron de rodillas y dieron gracias a Nuestro Señor, a la Virgen y a Edel Quinn. Dos días más tarde el tubo fue extraído de mi cuerpo. La herida abierta curó en una semana y fui dado de alta en el hospital. Hasta el día de mi muerte estaré agradecido a Edel Quinn y continuaré con todas mis fuerzas promoviendo la causa de su beatificación.

Un legionario agradecido (Irlanda)

 

PIDIÓ UN MILAGRO PARA SU HIJA

Una mujer de Dublín escribe: "Atribuyo la curación de mi hija a la intercesión de Edel Quinn". La niña sufrió una hemorragia cerebral en su nacimiento.

El parto tuvo lugar a su debido tiempo; la niña pesó dos kilos y medio. El médico nos dijo que era un caso poco corriente el que un niño que no era prematuro acumulara un exceso de líquido en el cerebro. Por ello quedaría más o menos impedida, dependiendo de que el líquido se absorbiera o no. Yo le rogué E Dios que cuidara de ella y no la dejara morir. Sentí que Dios me había dado una cruz demasiado pesada para mí, por ello oré intensamente y pedí un milagro Rezaba a todos los santos de los cuales me acordaba. A la cuarta semana mi hija acumuló más líquido en su cerebro, quedando paralizada y sus miembros sin control, parecía una muñeca.

Se nos dijo que la niña podía quedar con el lado derecho inmovilizado por parálisis cerebral, aunque no se sabía en qué grado. En esos días, la Legión de María llamó a nuestra puerta. Yo les hablé de mi niña. Me dieron la oración de Edel, la cual en un principio sólo fue para mí una oración más, pero después decidí concentrarme en Edel como mi intercesora, y todas las noches sin dejar ninguna rezaba su oración. Desde que tomé esta decisión las cosas comenzaron a cambiar. Cada vez que visitaba a mi hija la encontraba mejor.

Al salir la niña del hospital nos dijeron que tendría que seguir yendo allí durante unos cuatro años y medio, para luego ver a qué centro especializado tendríamos que llevarla. Esto no fue necesario. El progreso de mi hija en su recuperación fue tan grande que cuando contaba un año y medio de edad le dieron de alta definitivamente. El médico nos dijo que la niña estaba perfectamente bien, que nadie podría pensar que hubiese tenido una hemorragia cerebral en su nacimiento. "¿A quién rezaron? Ciertamente, sus oraciones fueron escuchadas".

Firmemente creo que el milagro se me concedió a través de Edel Quinn. Dios bendiga a todos los que rezan por su intercesión. Que sus peticiones sean concedidas.

 

"CAMINARE JUNTO A TI". LOS DEVOTOS DE EDEL PIENSAN QUE ESTA CANCIÓN ES UNA REALIDAD

A Edel le gustaba la canción "Caminaré junto a ti", refiriéndose a la presencia de Nuestra Señora en nuestras vidas. En África, ella pedía que se cantara en el Acies anual de la Legión, que es la celebración en que los legionarios renuevan su consagración a Maria y expresan su mutua unión, escribe el P. Anselm Moynihan, O.P., Vice-Postulador.

En los miles de cartas que han llegado comunicando favores recibidos por mediación de Edel, quizá el rasgo más impresionante no sea tanto los sucesos muy extraordinarios como la cantidad de devotos suyos que están seguros de su continua presencia y ayuda en la vida diaria, sintiéndola como una amiga. Ella camina a su lado. La siguiente carta, escrita por un muchacho, expresa de forma conmovedora lo que otros muchos han experimentado también.

"Le estoy escribiendo a usted, tanto por un sentimiento de deber como por necesidad. Estoy seguro de que mi historia le será a usted tan familiar como otras muchas que habrá recibido hasta la fecha.

En el camino de la vida

Todo comenzó con mi madre, que desde hace muchos años es socia de la Legión de María. En mi infancia me había hablado de los trabajos de la Legión; sin embargo, durante muchos años Edel Quinn no fue para mí más que un nombre y una persona entregada a su buen trabajo, sin limites, a pesar de su mala salud. Fue en mi adolescencia (ahora tengo veinte años) cuando esta mujer maravillosa se puso a mi lado para ir conmigo en el camino de la vida.

Un problema personal que me causaba gran angustia, atormentándome mucho, impulsó a mi madre a darme una hojita que contiene una oración para pedir la intercesión de Edel Quinn y que se dé a conocer mediante milagros la gloria de que goza en el cielo.

En un principio lo consideré como una oración más, pero la recé devotamente y lo hice con un aire de confianza y fe que no había sentido en otras oraciones. Todavía puedo recordar el alivio que me daba mentalmente, como si tuviera la seguridad de que todo saldría bien. Con continuada oración, mi confianza en la intercesión de Edel Quinn aumentó, hasta que finalmente su ayuda fue una realidad.

En agradecimiento prometí a Edel que la daría a conocer todo lo posible a personas cuyos problemas necesitan de su ayuda. Hoy sigo, como siempre, en deuda por la ayuda y socorro que ella otorga a quien no es merecedor y confío en su continua guía a lo largo de toda mi vida. Espero que esta carta puede servir a la causa de su beatificación o que llegue a las manos de alguien que esté necesitado de su ayuda".

 

"PADRE, DIJO ELLA, ESA EDEL QUINN DEBE HABER SIDO UNA GRAN MUJER"

El P. Joseph Jansen, S.M.M., antiguo misionero en Malawi, que murió en 1982 a la edad de setenta y nueve años, atribuía la curación repentina cuando se encontraba a las puertas de la muerte, en el año 1966, a la intercesión de [del, invocada por él, por algunas hermanas religiosas y por dos praesidia de la Legión de Maria pertenecientes al hospital en el que estaba ingresado. He aquí el relato del suceso:
"Estaba yo muy enfermo en el Hospital de San José de Nguludi, Malawi, en marzo de 1966, con un problema bronquial extremadamente agudo. Pedí a la hermana encargada que los legionarios rezaran por mí a Edel Quinn, por lo que comenzaron una novena, a la que se unió la religiosa. Un día durante la novena me sentí muy débil. La doctora venía de vez en cuando con aspecto muy preocupado.

El párroco, sentado al lado de mi cama, observaba y rezaba su breviario. Cuando él se fue se sentó allí una hermana con el rosario en la mano. El Obispo vino a verme y traté de alargarle la mano, pero mi brazo cayó sin fuerzas. En esas condiciones pasé toda la mañana. A primeras horas de la tarde, vino una hermana de temperamento alegre y, riendo a través de sus lágrimas, se refirió a mi "pereza" añadiendo que ella me espabilaría.

Me lavó la cara y el pecho. De repente todo cambió a mejor y comencé a hablar a la hermana. Llegó capellán del hospital y se quedó asombrado. Poco después volvió el párroco y él también se quedó maravillado. Algunos días después de mi mejoría fui dado de alta en el hospital y volví a mi misión.

Poco después encontré a la doctora en la carretera Paró y dijo: "Padre, esa Edel Quinn debe haber sido una gran mujer". ¿Por qué dice usted eso?, pregunte Contestó: "Bueno, porque usted está completamente vivo, aquí, delante de mí".

Entonces pregunté: Dígame, doctora, ¿estaba rea mente muriéndome? Su respuesta fue: "Lo estaba realmente. Según todas las indicaciones médica usted habría muerto aquella misma tarde". Le pregunté si me daría eso por escrito y dijo que sí, pero después, no sé por qué, cambió de opinión".

 

DE PRONTO, UNA JOVEN DESCONOCIDA LE DIJO QUE SE LEVANTARA

Esta interesante carta de una mujer de Co. Meath, escrita en 1991, revela una clara intervención de Edel Quinn para salvar la vida de una devota suya:
"En julio de 1987 mi madre, que vive sola, estaba un día haciendo sus faenas domésticas cuando repentinamente cayó sin sentido junto a la puerta de su casa. Como vive en un lugar bastante apartado, estuvo allí tendida inconsciente durante cerca de tres horas. Cuando recuperó el sentido vio que no se podía mover y que tenía un terrible dolor en un costado, al mismo tiempo que tenía paralizados un brazo y una pierna. Pidió ayuda a Dios. De pronto, una joven desconocida de agradable aspecto la estaba mirando. La muchacha dijo con una voz clara y amable:
"Ponte de rodillas". Mi madre dijo: "No me puedo mover". La muchacha dijo otra vez: "Ponte de rodillas" y desapareció. Mi madre entonces sintió que se podía mover y se arrodilló; se las arregló para arrastrarse hasta su cuarto y allí toco el timbre de alarma. Los buenos vecinos corrieron a socorrerla y la llevaron al hospital en el momento oportuno. Tenía u coágulo en el pulmón, pero tuvo una recuperación extraordinaria. Cuando se puso buena hablaba di esta muchacha a todo el mundo. No había ninguna chica en los alrededores que se ajustara a su descripción, a pesar de que se hicieron muchas indagaciones. Esta joven tenía alrededor de veintiséis años con pelo castaño rojizo, bellamente peinada en el estilo de los años treinta. Llevaba un vestido multicolor oscuro, de largura por la pantorrilla, que se inflaba con el viento. Mi madre desde que era joven había rezado diariamente la oración de Edel Quinn y fu poco después de su recuperación cuando de repente se dio cuenta de que no podía ser nadie más que ella El resto de la familia y los vecinos piensan lo mismo Gracias a Dios, a Nuestra Señora y a Edel Quinn por este gran favor".

En febrero de 1992 la madre misma escribió con firmando el relato de su hija del extraordinario suceso con la fugaz aparición de la misteriosa muchacha. La madre añade: "Me gusta pensar que era Edel Quinn porque siempre la recé durante años".

 

DOS MARAVILLOSOS FAVORES RECIBIDOS POR LA INTERCESIÓN DE EDEL QUINN

"Deseo aportar mi tributo al reconocimiento de la intercesión de Edel Quinn y de cómo la oración cambió mi vida. Había caído en lo más bajo; sentada en un pub de Dublín, a principios del año pasado. Era muy bebedora, fumaba cincuenta cigarrillos diarios y estaba muy gruesa. Además, pesaba sobre mí una sentencia de prisión.

Un hombre mayor que habló conmigo me dio una foto con una oración de Edel Quinn, me dijo que re-zara la oración y las cosas cambiarían.

Bien, seguí su consejo y mi vida ha cambiado. Ahora bebo muy poco, no fumo y mi peso ha disminuido. Camino como cinco millas diarias y trabajo en un curso de S.E.S. Atribuyo el cambio en mi vida a las oraciones a Edel mañana, tarde y noche. Recibo gran paz interior al rezar a Edel. Tengo más de cuarenta años, antes no iba a misa, ahora no dejaría la misa en un domingo o fiesta de guardar. Todo lo que puedo hacer en agradecimiento a Edel Quinn es pedir a Nuestra Señora y a su Divino Hijo por su beatificación y seguir rezando su oración favorita: "Amado Jesús, sé para mi una realidad viviente luminosa, más presente a la visión penetrante de la fe que cualquier otra cosa exterior, más íntimamente vivida que los dulces lazos de la tierra..."

 

LOS MÉDICOS NO DABAN ESPERANZAS

"Me gustaría expresar un maravilloso favor recibido por intercesión de Edel Quinn:
Hace algunos años mí marido padecía de fuertes dolores de estómago, por lo que le operaron. Anteriormente yo había estado rezando a Edel Quinn por él. Después de la operación estaba muy preocupada porque me dijeron que su estado era más grave de lo que en principio se pensaba, y que le quedaban tan sólo de seis a doce meses de vida. Aun así estaba segura de que mis oraciones serían escuchadas. Todos los que conocimos la noticia, sacerdotes, religiosas, legionarios, rezamos y ofrecimos misas a Edel para que intercediera por nosotros.

Pasó el tiempo, mi marido regresó a casa y fue poco a poco mejorando, gracias a Dios, hasta que un día, hace un año y medio aproximadamente, le volvió el dolor. Me preparé para aceptar lo peor, si bien en el fondo confiaba en que todo iba a ir bien.

Después del reconocimiento me dieron la maravillosa noticia de que todas las pruebas estaban bien y que su reciente dolor no era más que una indigestión que ya había pasado.
Escribo porque, sinceramente, creo que Edel Quinn intercedió y sigue intercediendo por nosotros, y Dios la escucha. Y pido a quien lea esta carta que rece por su canonización para que Dios sea glorificado a través de ella".

 

CONTINUAS GRACIAS POR LOS FAVORES RECIBIDOS

Un devoto de Edel Quinn escribe desde Dublín:
"Quiero exponer que durante diez años he estado rezando a Edel Quinn por un pariente mío que sufría de sucesivas depresiones y una enfermedad mental. Era incapaz de mantener un trabajo o afrontar alguna responsabilidad durante mucho tiempo sin deterioro.

Desde que comencé a rezar, este pariente mío ha mejorado mucho y ha sido ascendido dos veces en su trabajo durante esos diez años.

Recientemente he empezado a rezar por tres personas más que sufren depresiones, y desde que oro por ellos han mejorado mucho. Estoy muy agradecido a Edel Quinn por interceder ante Dios, Nuestro Señor, y sus maravillosas respuestas a mis oraciones".

 

UNA VIDA TRANSFORMADA

Una carta de Inglaterra:
"He pasado cuatro años con mucha preocupación por mi hija, ahora de diecinueve años de edad. Tenía malas compañías, incluso se marchaba de casa. Después sufrió una depresión, estaba aterrorizada, no podía encontrar trabajo, no trabajaba en el colegio, tenía miedo a salir... ¡era patético! Comencé a rezar al Sagrado Corazón y a su querida Madre; alguien me dio un folleto sobre Edel Quinn y la recé. Inmediatamente dieron a mi hija la dirección de un trabajo en una oficina, resultó un empleo fabuloso en una compañía muy buena y en la cual ella es completamente feliz. Ha recobrado la confianza y ahora es una joven llena de felicidad".

 

RECUPERACIÓN DE UN ATAQUE CARDÍACO

El presidente de una curia americana de la Legión de María informa:
"Un miembro de uno de nuestros praesidia, que estaba enferma desde hacia algún tiempo, fue hospitalizada en el mes de marzo por un ataque cardíaco del cual no se esperaba que saliera. Entre los praesidia de la región elevaron oraciones a través de Edel Quinn por su recuperación. En contra de las expectativas médicas, salió del estado de coma en 36 horas parecía milagrosamente recuperada, y la mejoría continúa.
Adjunto una carta del médico que la atendió. El doctor escribe: "E. S. ha sido una paciente mía durante algo más de un año. Recientemente sufrió un ataque cardiaco y después de su reanimación había evidencia de coma profundo y probablemente lesión en el cerebro. Tanto un médico consultado como yo pensábamos que no se recuperaría, y si lo lograba quedaría con permanentes secuelas cerebrales. Sin embargo, en treinta y seis horas se recuperó. Hubo poco o ningún cambio en su personalidad y sus funciones intelectuales quedaron intactas. Esto es un hecho ciertamente fuera de lo ordinario, por lo tanto creo que médicamente no hay explicación".

 

TRES FAVORES MAS RECIBIDOS A TRAVÉS DE EDEL QUINN

A continuación publicamos los últimos de la serie de favores recibidos por mediación de Edel Quinn. Nuestro agradecimiento a todos los que han escrito al P. Anselm Moynihan, Vicepostulador, y a él por hacérnoslos llegar a nosotros.

"Un amigo mío sufrió un corte malo en una mano con una sierra eléctrica. Se lo cosieron, pero cuando le quitaron los puntos el corte se abrió de nuevo. La mano se hinchó, se puso negra y despedía muy mal olor. Dijo el doctor que había que amputarla. Fui a visitar a mi amigo, el cual se había resignado a la amputación. Le propuse que comenzáramos una novena a Edel Quinn y le prometí enviarle una reliquia suya que entonces tenía prestada a otra persona. Comenzamos la novena aquella noche. Al día siguiente tenía que visitar al doctor y fijar su ingreso en el hospital. En el camino hacia el Mater Hospital dice que repentinamente notó una luz y como si tuviera una fuerza enorme. Cuando le quitaron el vendaje, hinchazón, negrura y olor habían desaparecido y no se habló más de la amputación. Continuó mejorando y, aunque él esperaba que le quedaría un dedo muy feo, ha vuelto a ser normal.

Creemos que esto ha sido acción de Edel".

(Dublín)

 

"Deseo relatar un milagro que me ha ocurrido durante una novena a Edel Quinn. Mi prima me dio unos folletos que distribuí entre ciertas personas; entonces comencé su novena, frotando su fotografía a continuación sobre un grano muy feo que me había salido en la cara. A las tres noches noté que el grano estaba más suave, y cuando terminé la novena había desaparecido. He de decir que anteriormente había hecho muchas novenas y acudido a un especialista de la piel, que no lo tocó. Así pues, estoy profundamente agradecida a Edel Quinn y sigo difundiendo su causa. Todo esto ocurrió hace unos dos meses y siento muchísimo no haberlo comunicado antes -temía que pudiera reaparecer-".

C.D., SRN

 

"Esta carta tiene por objeto informar de un extraordinario favor que recibí por intercesión de Edel Quinn:
Hace aproximadamente ocho años comenzó a desarrollárseme en la nariz una pequeña marca. Al principio era nada más que una irritación, pero luego comenzó a crecer y a sangrar. Por entonces otro problema -la muerte de mi madre- fue la causa de que lo descuidara. Al cabo de cinco años había crecido mucho y sangraba al más pequeño roce. Se puso de tan mal aspecto que todos mis amigos, hermanos legionarios y conocidos me aconsejaban que viera a un médico. Como yo era muy cobarde y me horrorizaban los médicos y las enfermeras, no podía sacar valor, a pesar de las advertencias de que llegaría a un estado en que sería difícil curarlo.

Yo, desde luego, había leído la historia de la vida de Edel y oído charlas sobre su vida y trabajo, pero fue hace dos años cuando comencé a rezar por su beatificación y a pedirle, como compañera legionaria que me ayudara. El primer resultado fue que dejó de sangrar inmediatamente y el bulto comenzó a se menos rojo y a disminuir de tamaño. Lentamente pero con seguridad, parecía achicarse, y ahora, después de dos años, no se nota nada más que un poco de piel levantada, prácticamente inapreciable. He de añadir que nunca apliqué pomadas ni ninguna otra cosa, porque pensé que podía hacer más daño que beneficio. Confío en que esta carta sirva para promover la causa de Edel Quinn".

C. B., Irlanda

 

EDEL GUÍA EL CAMINO DE UN SACERDOTE

El Padre Henry Peel, O.P. escribe: "Varios años atrás tuve que ir a Roma. Me pidieron recoger documentos sobre la causa de Edel Quinn en la oficina del Postulador General de la Causa. Conocía el lugar en donde la oficina estaba situada así que subí a un autobús con el título en esa dirección. Como el autobús pasaba a través de un laberinto de calles desconocidas rápidamente supe que mi conocimiento del lugar a donde quería ir no era correcto. 

Era absolutamente innecesario pedir direcciones a cualquier persona en el autobús puesto que el romano promedio no sabría de lo que hablaba e incluso no sabría expresarlo muy bien en italiano. Si me bajaba del autobús podría encontrarme a millas de distancia lejos de mi destino. 

Rogué tanto a Edel y le pedí que ella me dirigiera. Por una cierta razón la cual no puedo explicar decidí salir del camión a una de las paradas del autobús. Encontré que solamente caminaría algunos minutos hacia la oficina del Postulador. Por qué no clasificar esto como un milagro, yo no tengo ninguna vacilación en describirlo como una intervención amistosa de Edel para dirigir mis pasos.

 

NO NECESITO MAS DE LA SILLA DE RUEDAS O EL BASTÓN

"Estoy escribiendo para decirles de la curación que he tenido por la intercesión de Edel Quinn. 

En la Semana de Pascua tuve dolores en mis piernas y brazos. Los dolores empeoraron gradualmente. Tenía planes para ir con mi hija a Birmingham, acompañada por mi hija de Antrim que precisé para el 22 de mayo. Me subí al coche en una silla de ruedas, igual en mi viaje de vuelta. En Inglaterra no pude cambiarme ni descansar. Tenía miedo de irme a la cama y me arrastré al pie de la cama y acabé cayéndome. Hice que el dolor aumentara y se hiciera desesperante. Leí en el '"católico irlandés ' acerca de curaciones por la intercesión de Edel Quinn. Envié para los prospectos y los libros el 18 de junio. El 3 de julio comencé mi Novena. Al final me sentía mucho mejor. Dos días después de que hice la Novena, usando un bastón, caminé fuera de la calle por primera vez en meses. Entonces el 16 de julio, en la fiesta de Nuestra Señora del Monte Carmelo, dejé el bastón a un lado. No he tenido hasta ahora ninguna necesidad de él. Puedo hacer mi quehacer doméstico, lavar, etc. Puedo decirle que estoy en mi 80 aniversario, bendecida con buena salud. Agradezco tanto a Dios y a la intercesión maravillosa de Edel Quinn".

Maria Anne Mulligan (Co. Fermanagh, Irlanda).

 

ESTUDIANTE UNIVERSITARIO DA GRACIAS A EDEL

"Vine recientemente a través de un folleto corto que describía la vida y el trabajo de Edel Quinn, con un rezo a ella impreso en la parte posterior. Había sido siempre escéptico de rezos y de novenas, creía en el cambio de las personas que las rezan, pero no Dios, pero con la experiencia que tuve la quincena pasada con Edel Quinn esto ha cambiado notablemente. 

Sintiéndome deprimido por un año había perdido amigos y en los exámenes desgraciadamente había salido muy mal, estaba en una cuesta deslizadiza que iba a ninguna parte. Mi vida entera decayó y no tenía ningún valor o confianza de hacer las cosas para mí. Estaba neurótico y tenía una sensación nerviosa constante a través de mi cuerpo y tenía pesadillas sobre el fin del mundo. Hice todo para pensar claramente otra vez, pero fue inútil.

Tocando fondo, recité el rezo a Edel una noche y me caí dormido. Pero el nerviosismo se había ido al día siguiente. Me sentía grandiosamente. Decidí trabajar duro para pasar los resultados de los exámenes que reprobé en junio. Conocí a dos hombres jóvenes maravillosos que me están ayudando con los temas en los que tenía apuro. Ellos han aclarado verdaderamente mis días. Ahora miro adelante al futuro con confianza, y atribuyo todo esto a Edel. Había estado intentando en mí por seis meses, pero con su ayuda el problema se despejó en el plazo de 3 días. 

Espero que esta nota ayude para la beatificación de Edel. Ruegue por favor por mí".

L.A. (Dublín)