El secreto de Edel Quinn
Por el P. Sylvester O'Brien, O.F.M.(*)
www.edelquinn.org

Hace años que Mons. Montini, Pro-Secretario de Estado del Vaticano, escribió al Cardenal Suenens, por encargo de Su Santidad Pío XII, acusando recibo del ofrecimiento del Cardenal de su obra "La Vida de Edel Quinn".

"Esta 'Heroína del Apostolado' se ha consumido, en verdad, plantando la Legión de María en el suelo de África. Su devoción y su espíritu sobrenatural han sido tales que han influenciado no sólo en los miembros de la Legión sino en todos aquellos trabajadores apostólicos que, en sus distintos caminos, están laborando en los campos del Señor. Es indudable que este sumamente atractivo ejemplo encaminará a muchas almas por el sendero del más completo servicio a la Iglesia".

Desde que estas palabras fueron escritas, el proceso de Beatificación de Edel Quinn ha sido formalmente introducido; Mons. Montini ha llegado a ser el Papa Paulo VI, y la calidad y profundidad de lo que él llamó "espíritu sobrenatural" de Edel está siendo probado por los métodos rigurosos de la Iglesia en tales Causas.

En un artículo de la CRUZ DEL SUR (Enero 1°, 1964), el autor esbozó los rasgos de la vida de Edel Quinn, especialmente de los ocho años pasados en África Este como enviada de la Legión de María, 1936-1944.

¿Cuáles fueron los resortes escondidos de este extraordinario apostolado? ¿Cuál el calibre de la vida interior de Edel?

Centralizada en Cristo
A diferencia de muchos santos, Edel no escribió diario alguno de su vida interior, de su unión con Dios, de sus deseos y esfuerzos de perfección. Podríamos decir que su espiritualidad fue típicamente irlandesa: extrovertida, no introvertida. Centralizada en Cristo.

Probablemente no la analizó, menos aún la dramatizó. Su atención se concentró en la Persona de Cristo, en Su Santo Espíritu y en Su Santísima Madre, quienes podrían conducirla al Padre Celestial, cuya hija sabía que era.

La espiritualidad de Edel podría ser la típica espiritualidad del seglar cristiano porque Edel fue cristiana seglar en su plenitud. Por el bautismo los cristianos no sólo dejan de ser esclavos del pecado, sino que Cristo entra en ellos con toda Su riqueza y santidad, incluyendo muy especialmente los dones de Su Santo Espíritu que moran permanentemente en sus almas guiándolas al conocimiento de que junto con Cristo son hijos del Padre Celestial y de Su Madre terrenal.

Notas
Casi la mayoría de los cristianos apenas se dan cuenta de estas verdades, o sólo de una forma vaga y espasmódica. Edel tenía una profunda y casi habitual presencia de ellas, las cuales corren como hilillos de oro en las pocas notas espirituales dejadas por ella. Las siguientes frases suyas lo confirman:
"En Cristo Jesús, lo tenemos todo. Dándonos cuenta de esto, hagamos el ofrecimiento de Cristo a la Trinidad presente en nuestras almas, dándole todo honor, reparación y gloria durante todo el durante todo el día".

"Pidamos la gracia de vivir la vida de Cristo, por medio de María, adorando la Trinidad. Si nuestra fe en esto fuera más firme, no podríamos olvidarlo por mucho tiempo o dejamos absorber exclusivamente por los asuntos externos del día".

"Nuestros pensamientos y anhelos de santidad, nuestra sed de amor de Dios, no son nuestros sino del Espíritu Santo. Por consiguiente, si El los pone en nuestra mente, será El mismo quien nos enseñe a realizarlos".

Se siente, en verdad, que el Espíritu Santo enseñó a Edel. Pero, además, se ve su completa docilidad a Sus santas inspiraciones.

Alimento Substancial
¿De dónde sacó Edel estos ricos y básicos principios? Una Priora Carmelita que conoció íntimamente a Edel, escribe:
"Se interesaba en todo lo que realmente valía la pena en literatura religiosa, tanto antigua como moderna; el alimento substancial de su vida interior lo encontraba en su misal y en el Nuevo Testamento".

En efecto, su lectura espiritual fue muy extensa, pero, sobre todo, ella leyó y releyó y meditó larga y profundamente la obra de Marmion: "Cristo la Vida del Alma", "Cristo en Sus Misterios", la "Biografía de Santa Teresita de Lisieux", y naturalmente, el "Manual de la Legión de María" y "La Verdadera Devoción a María" de San Luis de Montfort.

Estos escritos llenos de la confianza de ser hilos de Dios. en Cristo y a través de El y el Espíritu Santo, y en el maternal cuidado de María por las almas, tuvieron una determinante influencia en los principios y en la práctica de la vida espiritual de Edel. Pero tal vez su más decisiva influencia fue la que encontró en el Nuevo Testamento y la Liturgia.

Revestida en Cristo
En las palabras del Evangelio, Edel encontró siempre al mismo Verbo Encarnado y fue iluminada y regocijada por El. En la Misa se despojó de sus miserias espirituales y físicas y las depositó en Cristo.

"Nuestros pecados y debilidades muestran mejor lo que puede hacer Su gracia en nuestras almas… En la Misa yo me uno a Cristo-Víctima, por medio de María, para la gloria de la Trinidad, en acción de gracias y a favor de las almas", escribía Edel.

A través del Santísimo Sacramento, su corazón latía al unísono con el Sagrado Corazón de Jesús, ambos en el seno del Padre y en el ritmo de Su acción redentora y santificante que se extiende por
todo Su Cuerpo Místico. "Unida con Cristo, escribe, dejándolo vivir en mí Su vida por el Padre... con María amando a Jesús en mí… Todo esto para ganar almas, para darlas Su vida divina... si no fuera posible por la acción directa, por medio de la oración, pidiéndole a María ofrecer los méritos de Cristo al Padre, para que crezca la gracia en las almas".

Notas Marianas
Es sorprendente encontrar cuán constantemente acude a María en sus notas espirituales. Pero ¿cómo podía la vida espiritual de Edel ser al mismo tiempo tan consagrada a María y tan enteramente centrada en Cristo? ¿No parece esto un rompimiento de su unidad, sino una contradicción?

Parecerá contradicción solamente a aquellos que olvidan lo que implica el misterio de la Encarnación y el último legado que nuestro Salvador nos hizo desde la Cruz, a cuyo pie permanecieron Su Bendita Madre y San Juan.

No hay, pues, contradicción ni rompimiento de unidad. Solamente es la respuesta de fe al armonioso plan de Dios, Quien quiso que el Salvador viniera al mundo en Belén a través de María y por Ella hasta el fin de los tiempos.

Edel escribió: "María, nuestra Madre, significa mucho más que 'Nuestra Señora'... María, Madre de la vida de nuestras almas. Acudamos a ella en todas circunstancias, para que pueda enseñarnos a amar a Jesús, a servir al Padre, a llegar a ser como niños en nuestra actitud, confiando totalmente en ella, sin dudar nunca. Desde que Dios nos dio a Su Hijo a través de María, a El debemos ir a través de ella".

Clásica
Edel ha sido descrita como la clásica legionaria de María. Hizo el Acto de Consagración a María, recomendado por San Luis María de Montfort, y vivió de acuerdo a él. En consecuencia, su devoción a María no consistió únicamente en una serie de actos y plegarias aislados, sino en una total dedicación de su vida, con absoluta dependencia de María en todas las cosas, a tal punto de que aquellos que la conocieron la describen como "caso singular de unión con María".

"Renunciemos a nuestros puntos de vista humanos, escribe Edel, para tomar los de María y así ser guiados por su espíritu en todas las cosas".

Pero el espíritu de María estaba en el Espíritu Santo, que vino sobre ella en la Encarnación para formar a Jesús en su seno, y luego otra vez en Pentecostés para formar en ella, como decía San Agustín, del mismo modo a todos los miembros de Su Cuerpo Místico hasta el fin de los tiempos. Los legionarios invocan a este mismo Espíritu en su promesa, pidiéndole venga a ellos y los haga "instrumentos de Sus poderosos propósitos" y una sus voluntades a la de María para salvar al mundo.

El Secreto de Edel
"Démonos cuenta, escribía Edel, de que María nos ama porque Cristo nos legó a Ella; entreguémonos completamente a María para que nos haga de Cristo. Tratemos de darnos sin reserva, sin contar el costo de nuestra entrega, para que sea consumida por Cristo".

"El secreto de Edel está ahí, escribe su distinguido biógrafo, Cardenal Suenens, pues no es a Edel a quien hemos visto mientras ella vivía su vida. Es Cristo Quien ha estado amando en ella a María. Es María que a través de ella ha estado amando a Jesús. Ese amor no es humano: brotaba del Espíritu Santo".


Es de notar que en la evangélica simplicidad de su espiritualidad, Edel se anticipó a la renovación de la Iglesia de nuestros días, enfatizando la participación de los seglares en la Liturgia como medio de santificación y con su insistencia en un más profundo estudio de las Sagradas Escrituras.

Alegre
En su diario vivir, Edel presentó esa convincente imagen de Cristo, de ahí lo fructífero de su apostolado. Nunca se le vio malhumorada; a pesar de su deplorable salud, invariablemente estaba alegre, siempre dispuesta a las bromas, ocultando a menudo sus grandes sufrimientos y gravedad detrás de su apariencia grácil y agradable, con ese "halo interior" que quienes la conocieron dicen radiaba de ella, brillando a través de su rostro.

No fue la suya una espiritualidad exótica, fuera del alcance del común de cristianos. Basada en los Evangelios y en la Liturgia es asequible a todos; su puerta está abierta para todos los que deseen seguir su camino.

En los Evangelios siempre podemos encontrar a Jesús como los humildes pastores lo encontraron, como los Magos y como Edel, que lo encontraron "con María Su Madre" (Mateo 2,11).

A través de la Liturgia, y especialmente a través del misal, podemos llegar hasta lo más profundo dentro de los misterios de Cristo y de Su Iglesia como Edel lo hizo, siguiendo el ejemplo de María, quien "guardaba todas estas cosas, meditándoles en su corazón" (Lucas 2,19).



Foto:
En 1938 Edel Quinn visitó primero Kisumu y estableció praesidia en todas las misiones cercanas. El área cubrió toda la zona del Lago Victoria en Kenia y se extendió desde Tanganica en el sur, hacia arriba hasta Uganda y por el interior, cerca de 50 millas de Nairobi. Aquí vemos a Edel con uno de los primeros praesidia en Kisumu.

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El autor fue el Director Espiritual del Senatus de Johannesburgo en Sudáfrica, el cual creció tanto bajo su dirección que la creación de un Senatus adicional se hizo evidente en Ciudad del Cabo. El Padre O'Brien se ha distinguido por sus Retiros para no-Católicos que han llevado a muchos a la fe.

Este artículo fue publicado en la Revista Maria Legionis N° 46 - Febrero de 1967, editada en Quito, Ecuador, Sudamérica.